Agostini y Yamaha unidos para siempre

Agostini y Yamaha unidos para siempre
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Giacomo Agostini tiene en su currículum una enorme cantidad de records, casi todos ellos ligados a dos marcas de motos, por una parte, MV Agusta, con cuyas motos logró casi todos sus títulos mundiales, 12+1 como contaba su gran amigo Ángel Nieto, y dos con Yamaha, sus dos últimos entorchados mundiales. Es precisamente con la firma japonesa con la que durante más tiempo ha mantenido una estrecha relación desde su retirada a finales de los años 70, y aprovechando una de sus estancias en Madrid para recibir un Yamaha NMAX 125 con la nueva decoración 2026, el actual color de guerra de la firma.


La relación de “Ago” con Yamaha se inició en 1974, un paso difícil porque se trataba de dejar una década junto a MV Agusta repleta de éxitos con motores de cuatro tiempos para pasar de Italia, su casa, a Japón, por entonces “el fin del mundo”, con los de dos tiempos.

“Fue una decisión difícil, pero después de tantos años corriendo para MV Agusta, llegó un momento en el que debía cambiar. Tenía que hacerlo porque los motores de cuatro tiempos ya no conseguían tener suficiente potencia. Los mecánicos y los ingenieros trabajaban en invierno para encontrar algunos caballos más, pero era muy difícil. En cambio, veía que en Yamaha el motor de dos tiempos mejoraba cada año. En ese punto, con un poco de sacrificio, porque efectivamente MV Agusta era mi segunda familia, decidí cambiar, dejar Italia, a mis mecánicos italianos, a mi equipo de toda la vida, e ir a Japón. No fue fácil, pero después de reflexionar, y escuchar a mis mecánicos, que también me lo aconsejaron, lo hice. Debía cambiar e ir a Yamaha, porque era la moto que estaba mejorando, y si quería ganar, tenía que moverme”.

“Fue una decisión complicada, pero cuando llegué a Yamaha, me encontré con otras personas maravillosas. Un equipo que me ayudaba y que colaboraba. Partí hacia Japón, y allí conmigo hablando un poco de inglés, con ellos hablando otro poco de inglés, y al final comunicándonos con manos y gestos, logramos entendernos. Estuve 15 días preparando todas las motos, tanto la 350 cc como la 500 cc y la moto para Daytona, la 700 cc. En ese momento las 200 Millas de Daytona era una carrera que le interesaba mucho a Yamaha, era la más importante para el mercado americano. Por esa razón mi primera carrera fue la de Daytona, donde gané. Supuso una gran alegría sobre todo para mí, pero también para Yamaha, para todos, porque era mi primera carrera con un motor de dos tiempos en América, y además en una pista con peraltes. Fue una victoria maravillosa, y a partir de ahí continuamos”.



Agostini y Yamaha unidos para siempre

Entre los motores de dos tiempos y los de cuatro había una gran diferencia.

“Sí había una gran diferencia, pero esos 15 días previos en Japón que empleé para aprender a pilotar esos motores de dos tiempos y para desarrollar las tres motos, fueron muy valiosos. Hubo que trabajar mucho, pero digamos que aprendí rápido, porque el hecho es que gané enseguida. 1974, cuando empecé con Yamaha, fue un año maravilloso, porque gané enseguida en Daytona, y también gané el campeonato del mundo de 350 cc, y por pequeños problemas no logré ganar también el de 500 cc. Sin embargo, al año siguiente, en 1975 gané el de 500 cc, así que estoy muy feliz porque fui el primero en darle a Yamaha el título de 350 cc y de 500 cc, Y sí, fue un periodo maravilloso. Es cierto, al llegar a Japón me encontré con algunas dificultades, tanto por el idioma como por el modo de vivir de los japoneses. Ibas a comer y te sentabas en el suelo, te quitabas los zapatos en cada sitio al que entrabas. Recuerdo que en Japón comían arroz, pero no pan. Yo estaba acostumbrado a comer pan y pregunté si podía tenerlo, entonces pusieron a mi disposición una persona que cada mañana recorría 40 km para ir a comprarme una baguette francesa. Eran increíblemente hospitalarios y atentos y atendían todas mis peticiones. Todavía lo recuerdo hoy, porque cuando hablamos de Yamaha, porque repito que es mi tercera familia”.

Poco después Agostini se retiró, y tras un breve paso por los coches de Fórmula, decidió volver al Mundial, pero en esta ocasión por detrás de la barrera.

“Me retiré, pero en 1982 pensé en formar un equipo y lógicamente pensé en Yamaha. Fui a Japón, hablé con los directivos, les dije -Ustedes denme las motos y luego yo gestiono todo. Hay un gran patrocinador que nos ayuda con los gastos-. Yamaha aceptó y con Eddie Lawson gané otros tres títulos mundiales de 500 cc. Naturalmente, cuando ganábamos, no era yo quien subía al podio, sino el piloto, pero estaba orgulloso de mi contribución de lo que yo aportaba, porque, habiendo sido piloto tantos años, sabía qué hacer, sabía qué era lo mejor, qué decisiones tomar. Es cierto que ganar pilotando la moto supone el 100 % de la felicidad. En cambio, cuando ganas como director de equipo, quien sube al podio es el piloto, pero me llenaba el trabajo realizado, digamos que era el orgullo de lo que yo hacía y de darle al piloto toda la información y la moto para poder ganar”

“Mi segunda familia fue MV durante muchos años, con la que gané muchos títulos mundiales, pero la tercera familia fue Yamaha, porque encontré personas maravillosas, que me escucharon y me dieron todo lo que pedía. Para ganar hay que estar unidos y tener a todo el equipo, toda la familia junta”.



Agostini y Yamaha unidos para siempre

La relación de Agostini y Yamaha se mantiene

“Sí, sigo las carreras, sigo los grandes premios, animo a Yamaha, se ha quedado en mi corazón. La relación ha continuado, aunque haya cambiado mucha gente, hayan cambiado los directivos, haya cambiado el presidente. Cuando voy a un Gran Premio estoy en el box de Yamaha, con Quartararo y con todo el equipo, sigo animándolos y me gustaría que pronto Yamaha ganara de nuevo campeonatos del mundo”.

Siempre 
en scooter

Si hay algo a lo que no renuncia “Mino” es a montar en moto, y lo hace de manera continua. Esta charla sobre su relación con Yamaha la realizamos en Moto Madrid, unos de los concesionarios de la marca, en el que recogió su nueva arma para moverse por Madrid, una de las localidades en las que reside eventualmente, en concreto un scooter Yamaha NMAX 125 del nuevo color azul que se estrena este año, la misma tonalidad que los modelos más deportivos de la marca japonesa, e incluso el color de guerra en los mundiales de MotoGP y Superbike.

“Tengo un scooter en todos los lugares donde tengo casa, en Jerez de la Frontera, en Madrid, Bérgamo, en la montaña. El motivo es que yo lo uso todos los días. Tengo una Yamaha X-Center en Bérgamo, y todos los días, llueva, nieve, haga frío o calor, voy en moto. Me desplazo con la Yamaha porque cuando vuelvo a casa por la tarde, me encuentro al resto en caravana, en el atasco, esperando para llegar a casa, y yo los paso a todos con la moto. Es una alegría llegar mucho antes que ellos. Hoy en día, con la cantidad de tráfico que hay por todas partes, sobre todo en las grandes ciudades, la moto, pero sobre todo el scooter, es una gran ventaja. Llegas a la puerta de la oficina, del banco, del abogado, del farmacéutico, vas con la moto hasta la misma puerta, esa es la gran ventaja. Naturalmente hoy hay mucho tráfico, y mucha gente que conduce con el teléfono en la mano y no presta atención, no están atentos. Debemos los conductores de motocicletas estar muy atentos, incluso por aquellos que quizás van a cometer errores. Lo que yo aconsejo es usar siempre cuatro ojos y tener siempre los dedos en los frenos listos para actuar”.